
NIUS| NOTICIA | 27.07.2020
No existe una normativa que regule cómo debe transportarse y se deja a elección del conductor dónde llevar al animal y qué dispositivo de retención utilizar
Sergio Gascó, bombero especialista en rescates, da a NIUS una serie de recomendaciones para minimizar los riesgos al viajar con una mascota
Casi una tonelada hacia delante. Es la fuerza que puede llegar a ejercer un perro de veinte kilos en un coche que viaja a 40 km/h en caso de sufrir una fuerte colisión. Es lo que explica Sergio Gascó, bombero e instructor de rescates desde hace catorce años en Valencia. El peso de una mascota, al igual que el de cualquier objeto que viaja en el vehículo, puede convertirse en un proyectil en caso de accidente.
Llevar un perro suelto o sin un dispositivo de retención adecuado es un riesgo para la mascota y, también para el resto de ocupantes del vehículo. “Pero no es fácil encontrar en el mercado sistemas de retención seguros”, explica Gascó.
Por eso él, que tiene una perrita desde hace siete años, se puso a trabajar hace seis en el diseño de un dispositivo que le permitiese viajar con ella minimizando los riesgos. Tras muchos ensayos y la colaboración de ingenieros y arquitectos, ha patentado el Sistema de Retención Canina (SRC), un dispositivo que ha superado la misma prueba de impacto frontal a la que se someten las sillitas infantiles. “Hemos conseguido que toda la fuerza se reparta desde la cabeza hasta la cola del perro, evitando que salga despedido y minimizando el riesgo de lesiones”, comenta.
A la espera de que su invento se empiece a comercializar en el mercado, Sergio Gascó da a NIUS una serie de consejos para viajar con las mascotas en coche de forma legal y, sobre todo, segura.
Según explica Sergio, no existe una normativa que regule de forma específica cómo se debe transportar a una mascota. El único texto que hace referencia a ello es el Reglamento General de Circulación (RGC). En su artículo 18.1 dice lo siguiente: “El conductor de un vehículo está obligado a mantener su propia libertad de movimientos, el campo necesario de visión y la atención permanente a la conducción, que garanticen su propia seguridad, la del resto de los ocupantes del vehículo y la de los demás usuarios de la vía. A estos efectos, deberá cuidar especialmente de mantener la posición adecuada y que la mantengan el resto de los pasajeros y la adecuada colocación de los objetos o animales transportados para que no haya interferencia entre el conductor y cualquiera de ellos”.
Por lo tanto, se deja a criterio del conductor la elección de dónde llevar al animal y qué dispositivo de retención utilizar.
Al no existir una normativa legal precisa, se considera legal el uso de cualquier dispositivo que impida que el animal interfiera con el conductor. “Todos los dispositivos considerados seguros son legales. Pero no todos los dispositivos, por el simple hecho de ser legales, son seguros”, afirma Gascó.
Por ello, al elegir el dispositivo de retención se debe tener en cuenta lo siguiente:
Lo ideal es que vayan en el habitáculo donde van las personas. Siempre que las circunstancias lo permitan, lo más recomendable es que las mascotas no vayan en el maletero, sino en el habitáculo donde están las personas. Concretamente, en los asientos traseros.
Actualmente, los perros jurídicamente son considerados como cosas. Tienen la misma consideración jurídica, por ejemplo, que una maleta. Al no considerarse ocupantes, los seguros no los incluyen dentro de las pólizas. Pero existe la posibilidad, según el tipo de seguro, de poder contratar una cobertura aparte que incluya los gastos que pueda generar esa mascota en el accidente (facturas veterinarias, traslado al veterinario, indemnización por muerte). “Según la raza, la edad y su valor en el mercado se calcula la indemnización. Por eso, la valoración puede llegar a ser ridícula. Se sigue teniendo en cuenta como si fuera una cosa, un objeto”, afirma.
En opinión de Gascó, ese complemento en la póliza poco soluciona. “El seguro te va a cubrir los gastos una vez que atiendan al animal, pero sigue sin haber nadie que se haga cargo de la mascota en caso de accidente. ¿De qué me sirve eso a mí? Si yo tengo un perro, lo que quiero es que venga un veterinario, que se lo lleven a una clínica y lo traten hasta que yo salga del hospital u otra persona pueda ir a buscarlo”, comenta.