Rescate de perro tras el accidente

Este artículo está basado en los más de 20 años trabajando en rescates de accidentes de tráfico en los que hemos visto toda clase de situaciones, en las que se incluyen también escenarios en los que había mascotas implicadas.
 
Dentro de los escenarios posibles lo vamos a resumir en solamente dos. Estas son :
 
Perro dentro del vehículo utilizando transportín bien instalado
Perro dentro del vehículo utilizando arnés específico.
 
El resto de situaciones en las que encontramos que el perro no ha sobrevivido o ha salido despedido del coche quedan fuera de la explicación de este artículo.
 

 

Un transportín rígido y bien asegurado ofrece la mejor situación posible para la manipulación post-accidente.

 

¿Qué ventajas tiene?

 

 – Contención : El perro permanece confinado. Esto es muy importante, ya que un animal herido, asustado y desorientado puede intentar huir (riesgo de ser atropellado) o volverse agresivo por el dolor y el miedo, incluso con su propio dueño.
 – Entorno de Seguridad : El transportín actúa como un “espacio seguro” para el perro. Reduce los estímulos externos (ruido, movimiento de personas, luces) que podrían aumentar su estrés.
 –Extracción Segura y Controlada: Los equipos de emergencia (bomberos, sanitarios) podemos extraer el transportín como una unidad completa del vehículo. Esto permite mover al perro sin manipularlo directamente, lo cual es muy importante si se sospecha de lesiones internas o fracturas (especialmente en la columna vertebral).
 – Facilita el traslado al veterinario: El perro puede ser transportado al  veterinario dentro del mismo transportín, manteniendo la inmovilización y la contención durante todo el trayecto.
 – Protección para los rescatadores: Evita que los equipos de emergencia tengan que enfrentarse a un animal suelto y potencialmente agresivo dentro de un espacio reducido y peligroso como es un coche accidentado.

 
Cuando rescatamos a las personas que han sufrido un accidente de tráfico la extracción la hacemos sobre una base plana que limita los movimientos de su espalda para no agravar las posibles lesiones existentes. A esta base plana la denominamos «tabla de rescate» y es la base de todo rescate de personas que haya que extraer del interior de un vehículo.

El transportín ejercería la misma función de limitación de movimientos del cuerpo del perro en caso de que estuviera gravemente herido.

 Podemos afirmar que un transportín convierte una situación caótica en un procedimiento de rescate mucho más seguro y controlado.

¿Qué situación nos podemos encontrar al abordar un rescate en el que el perro lleve arnés?

 
Incluso con un arnés de alta calidad que haya superado pruebas de impacto, la situación post-accidente es exponencialmente más compleja y arriesgada.
 
 

  Desventajas:

 

 – Riesgo de lesiones por el propio arnés: Aunque el arnés evite que el perro se convierta en un proyectil, la fuerza del impacto es absorbida directamente por el cuerpo del animal. Esto puede causar lesiones internas, fracturas costales o daños en los órganos, incluso si externamente no se ve nada.
   – Animal suelto y asustado: Tras el impacto, el perro queda “colgando” ( en accidentes con vuelco del vehículo) o enredado en el cinturón, pero está libre dentro del habitáculo. Un rescatador (o el dueño) debe entrar al coche para liberarlo.
   – Peligro de mordedura: Al intentar soltar al perro del arnés, la manipulación es directa. Un perro con dolor o en estado de shock tiene un alto instinto de morder. En este caso necesitaríamos inmovilizar al perro entre varios bomberos para poder extraerlo, y esto no garantiza que no vayamos a recibir algún mordisco. Va a retrasar y empeorar el rescate tanto del animal como del resto de ocupantes.
   –Riesgo de fuga: En el momento en que se libera al perro del cinturón, si una puerta o ventana está rota, puede intentar escapar del vehículo en pánico, corriendo hacia el tráfico.
   – Dificultad de inmovilización: Si se sospecha de una lesión espinal, es extremadamente difícil inmovilizar a un perro suelto dentro del coche. Suponiendo que su estado es de gravedad y no reacciona tendríamos que introducir la tabla de rescate que usamos con las personas para poder sacarlo del coche con garantías de no agravar sus lesiones, al contrario que si está dentro de un transportín, el cual nos ahorra un preciado tiempo y facilita las tareas de rescate.
   – Obstaculización del rescate: Un perro suelto y agitado puede interferir en el rescate de otros ocupantes humanos, moviéndose por el habitáculo y dificultando nuestro trabajo.

 

A la conclusión que llegamos los equipos intervinientes es que el arnés, aunque puede salvar la vida al evitar la proyección, deja un escenario post-accidente mucho más peligroso y difícil de gestionar, con altos riesgos tanto para el perro como para las personas.
 En cuanto a  la manipulación post-accidente y la seguridad integral, un transportín rígido y correctamente instalado es inmensamente superior a un arnés. Facilita un rescate seguro, controlado y minimiza los riesgos secundarios tanto para el perro como para los equipos de rescate.